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miércoles, 30 de noviembre de 2011

La justicia Argentina ordena bloquear a Cuevana


De acuerdo a Perfil, por medio de un oficio judicial realizado por el Juzgado Nacional de Primera Instancia en lo Civil Número 1, a cargo de Gustavo Daniel Caramelo Díaz, a la Secretaría de Comunicaciones de Argentina, se pidió formalmente darle curso a la demanda presentada por Imagen Satelital S.A (i.Sat) contra Cuevana.
Considerando que Cuevana está hospedado en Estados Unidos (de acuerdo al IP, en iWeb.com), se está pidiendo que los proveedores de acceso a internet bloqueen el acceso a las series Falling SkiesBric y 26 personas para salvar el mundo. En caso que no lo hagan se enfrentarían a una multa de 1.000 pesos argentinos diarios (234 dólares según el cambio al momento de publicar este artículo). FortunaWeb ha publicado los oficios enviados a la Secretaría de Comunicaciones Argentina.


La demanda de i.Sat no es la primera,HBO también inició una causa penal contra Cuevana.
¿Bloqueo de ISPs? Por muy en desacuerdo que esté con Cuevana me parece que la justicia argentina se está disparando en el pie y empezando un juego del gato y el ratón, impulsado por toda la industria del Copyright. Aunque ir con aquel que está lucrando con el trabajo de otros y que asuma las consecuencias por hacerlo, el tomar acciones contra los ISPs y dejar precedente de un bloqueo a nivel infraestructura nacional por una vulneración de derechos de autor no es buena idea.
La historia reciente nos ha enseñado que por muchos bloqueos o demandas que se hagan se pondrán en acción tantos sitios que hospeden el contenido que se intenta bloquear de una forma u otra. La solución está en ofrecer servicios que igualen y superen las expectativas de todas esas personas que ahora acceden a esos contenidos desde Cuevana con un servicio que sea tan bueno, tan eficiente, tan rápido que a la mayoría de usuarios no les importe pagar. Insisto, Spotify es un gran ejemplo.

Es claro que Cuevana, más que un elemento más en la larga discusión acerca de la necesidad de la reforma de derechos de autor, es un aspecto importante para hacerle entender dos cosas a la industria:
  1. Hay una audiencia inmensa en Latinoamérica dispuesta a consumir contenido generado por ellos obteniéndolo por internet.
  2. Es hora de empezar a diseñar modelos de negocios que se adapten a la región, que permita que toda esa audiencia pueda seguir disfrutando de esos contenidos y que la maquinaria que los produce pueda seguir redituando con ellos.
A Cuevana hay que combatirlo desde la oferta de un servicio de altísima calidad, imponer demanda tras demanda intentando que el gobierno de turno bloquee el acceso es una batalla perdida.

Via: alt1040

jueves, 24 de noviembre de 2011

La nueva Cuevana llegó repontenciada (Imagen)




El consumo de películas y series online atraviesa su edad dorada . Ya nadie quiere bajar y guardar esos archivos pesados que quizá jamás vuelva a revisar. Para lo inmediato está Cuevana, un referente local que desde su aparición en 2009 no había sufrido sacudidas. Pero en los últimos días debió enfrentar un presión legal y un presunto sabotaje.

El conflicto arrancó una semana atrás, cuando cobró notoriedad la versión de que Telefé, que opera bajo el ala de Telefónica, estaría analizando cursar acciones legales contra Cuevana por violación de la ley de propiedad intelectual (la 11.723, de 1933).

En medio de este revuelo, en la madrugada de ayer el sitio fue hackeado. Al intentar conectarse, aparecía un video un tanto risueño en el que dos encapuchados, en tono jocoso, apuntaban que la plataforma y la información de sus dos millones y medio de cuentas habían sido comprometidas.

El asunto estalló en las redes sociales , donde los internautas sacudieron sus banderas a favor o en contra del popular sitio. En los temas del momento en Twitter rankearon alto todo el día #Cuevana, #NuevaCuevana y #FuerzaCuevana. Esta tendencia se repitió en otros países, como México. La perspectiva de un cierre era una posibilidad que atemorizaba a sus seguidores.

Desde los canales oficiales que Cuevana tiene en las redes sociales reinó un silencio parcial. No se hicieron alusiones directas al supuesto ataque y no se responsabilizó a ningún grupo. Tampoco se desmintió que, como muchos conjeturaron, se tratara de una estrategia comercial para disparar las expectativas. Sólo se agradeció el apoyo de los usuarios y se pidieron disculpas por los problemas de funcionamiento. “Estamos al tanto de los problemas con el sitio y trabajando para estabilizarlo”, publicaron en Twitter.

Como si se tratara de un acto de magia, el sitio surgió con un diseño renovado y nuevas características. Su creador, Tomás Escobar, hizo saber que por el supuesto hackeo se vio obligado a ultimar detalles y lanzar el nuevo diseño.

Entre las novedades más destacables, la sección “Cortos” le hace un guiño a la legalidad: junto a los estrenos más recientes de la cartelera de cine se ofrecen producciones de artistas independientes.

Aunque la discusión de fondo es otra. El rubro del video a la carta es un negocio muy rentable y los grandes jugadores están amontonando sus ficha en este casillero. Algunos proveedores de banda ancha como Telefónica (OnVideo), Telecom Argentina (Arnet Play) y Claro (Ideas Entretenimiento) lanzaron sus servicios para ver películas por Internet que, por supuesto, tienen un costo mensual. A este tridente se les suma nada menos que Netflix, considerado el líder mundial.

La principal diferencia, imperceptible para los usuarios , es que estas empresas difunden contenidos legales: antes de ponerlas a disposición de sus clientes pagan los respectivos derechos de autor a sus creadores. Cuevana no sólo no paga derechos de autor sino que además ofrece películas de reciente estreno, que en algunos casos incluso siguen en cartel.

En este cruce de acusaciones los argumentos están bien aceitados. Cuando se lo culpa de ejercer la piratería, Cuevana sostiene lo mismo que Taringa! (cuyos creadores están procesados), The Pirate Bay y, en su momento, las redes de pares, como Napster. Ellos no son generadores de contenido, sino que facilitan el acceso a través de un índice. /clarin.com

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